Amanecía nublado sobre las hermosas calles de Salamanca, pero, a media mañana, el sol empezó a bañar con su luz los monumentos y plazas de la capital charra. Bajo estos rayos de sol, un pequeño grupo de alumnos caminaban realizando fotografías para el cortometraje que aquí acontece, mientras otros se encerraban en el CIFP Rodríguez Fabrés, capturando, editando y montando todo lo grabado en el día anterior.
La aparición repentina del astro rey entre las negras nubes nos daban un gran optimismo y nos mentalizaban de forma positiva para afrontar la segunda tarde de rodaje. Pero, ilusos de nosotros, que en esos momentos no sabíamos que esa tarde, que en aquel momento estábamos deseando que llegara, iba a ser muy, muy, muy larga.
La tarde se nubló. Diez minutos antes de reunirnos todos los miembros del equipo, comenzó a "chispear". Ya el sol no aparecía por ningún lado, y, a cambio, nos dejaba un cielo encapotado que amenzaba con echar el plan de la tarde al traste. De ir avisándonos sobre eso se encargaron los acontecimientos que se fueron sucediendo durante el rodaje.
Primer aviso. Tras ya tener todo montado (trípodes, cámaras, etc.), el Director indica la localización en la que se tiene pensado comenzar a grabar. El Cámara decide que hay que cambiar de lugar, por un tema de estética del plano, y nos desplazamos a la céntrica y bonita Plaza de la Libertad. Toca adaptar el Plan de Trabajo a la nueva ubicación.
Y tercer aviso. Al fin conseguimos grabar la escena en cuestión, y partimos hacia la casa de nuestro Director, donde nos esperan dos escenas de interior. Una vez allí, comenzamos a montar focos, pero pronto nos damos cuenta de que falta material y hay que ir a buscarlo. El tiempo pasa. Ya con todo en la casa, comenzamos a grabar. Una de las dos escenas sale bien, pero en la grabación de la otra llegaríamos a la cima de las desgracias ocurridas a lo largo de la jornada de rodaje: la cámara no quiere enfocar, y cuando la vamos a arreglar, nos damos cuenta de que tiene un problema en uno de los sistemas de enfoque, lo que nos invita a pensar que parte de lo anteriormente grabado en aquella tarde había quedado desenfocado. Y para colmo, llegábamos tarde. Con el mal sabor que deja el no poder haber terminado el trabajo por motivos técnicos, recogemos todo a prisa y lo devolvemos a su lugar de origen.
En resumen, mientras cada uno volvía a su casa, seguramente no podía sacarse de la cabeza toda la mala suerte que nos había acompañado, y a más de uno le dio un bajón de ánimo. Así fueron las cosas en el segundo día de rodaje de "Libros de Vida", y así se las hemos contado. Podíamos haberlo maquillado un poco, pero ya que os contamos lo bueno, los justo, y lo honesto, es contaros también lo malo, que es de lo que de verdad se aprende. Que tengan ustedes un buen día.
Y ahora, como ya viene siendo habitual, una serie de imágenes para hacer más amena la lectura de estas lineas, tan humildes como sinceras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario